viernes, 18 de diciembre de 2015

Quién te ha visto y quién te ve

El fruto del trabajo y el esfuerzo se materializó en una victoria contundente por 4 a 1 pero no por eso poco dramática. El equipo cumplió su objetivo y hoy sueña a lo grande.


La cita era a las 16hs y el paisaje estaba teñido de gris, fruto de las nubes tormentosas que acechaba el predio. La lluvia era inminente y era otro condimento que sumaba al nerviosismo in situ. El silencio y la calma antes del huracán.
No alcanzaba con empatar, había que ganar o ganar para poder ascender. Pero había también ausencias sensibles en el equipo que abrían interrogantes: No estaban el arquero ni el nro 5. Uno de los refuerzos más ansiados por el equipo (Canale) estaba con una lesión en la zona púbica y el nro 9 con un uña encarnada. La adversidad tocaba la puerta.
El pitido inicial irrumpió el silencio y la hinchada del Fabu lo acompañó con gritos de aliento, El Fabuloso Nelson jugaba el partido más importante de su corta vida.
El equipo se fue al descanso con el marcador en cero y sin muchos sobresaltos, una pelota que estrelló en el travesaño y un gol errado abajo del arco por el mayor de los Esnaola, pero nada que influyera en el resultado. Los jugadores estaban cumpliendo bien, sobre todos los refuerzos del clan Von Brocke, pero el equipo necesitaba desequilibrar, ser un poco más filoso. 

"Hace tiempo que tengo ganas de vestir esta camiseta, espero 
estar a la altura de las circunstancias"

Al poco tiempo de empezar el segundo tiempo llega el primer gol de la gallina huevona, fruto de un zapatazo cruzado de uno de los invitados de la fecha. La hinchada gritó el gol con emoción y el equipo se agolpó en una esquina para festejar.
Al poco tiempo del gol del Fabuloso, uno de los defensores del equipo contrario es expulsado debido a reiteración de infracciones. El Fabu veía la luz al final del túnel. 
Pero si no hay sufrimiento el partido no es digno del Fabuloso. Un pase al medio en zona de defensa de Chacón, un delantero que intercepta, el arquero que sale a achicar el área, foul y penal cambiado por gol para el equipo adversario. El sueño se desmoronaba.
De pronto, como si fuese en una película, los jugadores revivieron la historia de su equipo. Las derrotas categóricas, los innumerables empates, las lesiones y los tantos torneos que simplemente no alcanzó. “Me chupa un huevo” gritó enfurecido César De Luca, “Vamos a seguir jugando”. La lluvia agregaba aun más dramatismo pero el sueño del equipo era demasiado grande como para quedarse con un empate y regalar el ascenso.

"Este gancho, así como lo ves, en unos años cotiza en bolsa"

Nicolás Canale, una de las nuevas incorporaciones del equipo, que aunque lesionado, fue a ver el partido con los botines en la mano, se le hacía agua la boca al ver las oportunidades que se desperdiciaban. Decidió dejar de lado su dolor para entrar a la cancha y cambiarle la cara al equipo.
El equipo aprovechó el envión anímico y Sánchez anotó un golazo, después otro de Canale y otro más de Sánchez. La tribuna enloquecía emocionada.

Sanchez: "Gracias al equipo por semejante alegría. 
En la fiesta del sábado me la pego al ángulo"

Con el pitido final la camiseta del Fabu se tiñó de gloria. Sus jugadores corearon su nombre entre cantos por que les explotaba el pecho de felicidad y sobre todo por la tranquilidad del trabajo bien realizado. Felicitaciones a ellos!

Por la noche llegó uno de los festejos del equipo.  Los jugadores y sus novias se juntaron a comer y a planear lo que será una fiesta sin precedentes el próximo sábado.