El fruto del trabajo y el esfuerzo se materializó en una victoria contundente por 4 a 1 pero no por eso poco dramática. El equipo cumplió su objetivo y hoy sueña a lo grande.
La cita era a las 16hs y el
paisaje estaba teñido de gris, fruto de las nubes tormentosas que acechaba el
predio. La lluvia era inminente y era otro condimento que sumaba al nerviosismo
in situ. El silencio y la calma antes
del huracán.
No alcanzaba con empatar, había
que ganar o ganar para poder ascender. Pero había también ausencias sensibles
en el equipo que abrían interrogantes: No estaban el arquero ni el nro 5. Uno
de los refuerzos más ansiados por el equipo (Canale) estaba con una lesión en
la zona púbica y el nro 9 con un uña encarnada. La adversidad tocaba la puerta.
El pitido inicial irrumpió el
silencio y la hinchada del Fabu lo acompañó con gritos de aliento, El Fabuloso
Nelson jugaba el partido más importante de su corta vida.
El equipo se fue al descanso con
el marcador en cero y sin muchos sobresaltos, una pelota que estrelló en el
travesaño y un gol errado abajo del arco por el mayor de los Esnaola, pero nada
que influyera en el resultado. Los jugadores estaban cumpliendo bien, sobre
todos los refuerzos del clan Von Brocke, pero el equipo necesitaba
desequilibrar, ser un poco más filoso.
"Hace tiempo que tengo ganas de vestir esta camiseta, espero
estar a la altura de las circunstancias"
Al poco tiempo de empezar el
segundo tiempo llega el primer gol de la gallina huevona, fruto de un zapatazo
cruzado de uno de los invitados de la fecha. La hinchada gritó el gol con
emoción y el equipo se agolpó en una esquina para festejar.
Al poco tiempo del gol del
Fabuloso, uno de los defensores del equipo contrario es expulsado debido a
reiteración de infracciones. El Fabu veía la luz al final del túnel.
Pero si no hay sufrimiento el
partido no es digno del Fabuloso. Un pase al medio en zona de defensa de
Chacón, un delantero que intercepta, el arquero que sale a achicar el área,
foul y penal cambiado por gol para el equipo adversario. El sueño se desmoronaba.
De pronto, como si fuese en una
película, los jugadores revivieron la historia de su equipo. Las derrotas
categóricas, los innumerables empates, las lesiones y los tantos torneos que
simplemente no alcanzó. “Me chupa un huevo” gritó enfurecido César De Luca,
“Vamos a seguir jugando”. La lluvia agregaba aun más dramatismo pero el sueño
del equipo era demasiado grande como para quedarse con un empate y regalar el
ascenso.
"Este gancho, así como lo ves, en unos años cotiza en bolsa"
Nicolás Canale, una de las nuevas
incorporaciones del equipo, que aunque lesionado, fue a ver el partido con los
botines en la mano, se le hacía agua la boca al ver las oportunidades que se
desperdiciaban. Decidió dejar de lado su dolor para entrar a la cancha y
cambiarle la cara al equipo.
El equipo aprovechó el envión
anímico y Sánchez anotó un golazo, después otro de Canale y otro más de
Sánchez. La tribuna enloquecía emocionada.
Sanchez: "Gracias al equipo por semejante alegría.
En la fiesta del sábado me la pego al ángulo"
Con el pitido final la camiseta
del Fabu se tiñó de gloria. Sus jugadores corearon su nombre entre cantos por
que les explotaba el pecho de felicidad y sobre todo por la tranquilidad del
trabajo bien realizado. Felicitaciones a ellos!
Por la noche llegó uno de los
festejos del equipo. Los jugadores y sus
novias se juntaron a comer y a planear lo que será una fiesta sin precedentes
el próximo sábado.



